miércoles 28 de octubre de 2009

Amante Nuevo


Amante nuevo:
quiero explicarte bien que entre tus ojos
y mis ojos
sólo hay deseo.
Que tu piel blanca a veces se oscurece
porque aquel que me marcó sigue aquí adentro.

Que quisiera decir tu nombre
.......................y no puedo

porque al abrir la boca yo recuerdo
una cama distinta
otros labios bebiéndose mis pechos.
Y cuando lloro
y me prendo a ti con tanta fuerza
no es de alegría, amante.
Es de recuerdo.

Ana Maria Rodas

martes 27 de octubre de 2009

Domingo 12 de septiembre, 1937


Domingo 12 de septiembre, 1937

a las dos de la mañana: nací.

De ahí mis hábitos nocturnos

y el amor a los fines de semana.

Me clasificaron: nena? rosadito.

Boté el rosa hace mucho tiempo

y escogí el color que más me gusta,

que son todos.

Me acompañan tres hijas y dos perros:

lo que me queda de dos matrimonios.

Estudié porque no había remedio

afortunadamente lo he olvidado casi todo.

Tengo hígado, estómago, dos ovarios,

una matriz, corazón y cerebro, más accesorios

Todo funciona en orden, por lo tanto,

río, grito, insulto, lloro y hago el amor.

Y después lo cuento.


Ana Maria Rodas

Como ya recorriste la vía más ancha



Como ya recorriste la vía más ancha

no tienes interés

en sus peces, ni en sus pechos.

Pegado a tu pedestal

porque tú

también

tienes uno de esos

mueve los hilos de tu trama

y te olvidas

que hasta ayer

te empujaba el sentimiento.


Ana María Rodas

De acuerdo



De acuerdo,
soy arrebatada, celosa,
voluble
y llena de lujuria.

¿Qué esperaban?

Que tuviera ojos,
glándulas,
cerebro, treinta y tres años
y que actuara
como el ciprés de un cementerio?

* * *

Hoy he descubierto la belleza
de ser yo misma.
-no,
no fue así;
me lo enseñaste-

Pero al hacerme mujer
al mostrarme que los seres
son tan libres

Comprendí
que libre-yo
y libre-tú
podamos tomarnos de la mano
y realizar la unión sin anularnos.

Por eso me apretujo dentro de mí misma
hasta salir las lágrimas
y en el pelo
se me prende
el sabor salado del olvido.

Algún imbécil dijo
que el poeta es la clave del mundo.

¡Mentira!
A mi sólo me queda encogerme hacia dentro
y esperar
ciegamente
un sonido, una expresión cualquiera
y que alguien
donde quiera que esté
emita una señal diciéndome que existo.

* * *

los teléfonos debieran ser parte
de la poesía
-la poesía está llena de recuerdos-
Hoy, una llamada solitaria
hizo rodar de nuevo el pasado a mi falda.

Se murieron tres años
casi cuatro.

Un bigote se movió sobre unos labios
murmurando
cosas triviales, de todos los dfas
que cómo están los niños,
si al fin me voy a Francia
que la perra tiene
tres cachorros
que cómo creció Carlos.

Y el teléfono de ayer me dijo
Cuánto te quiero.
Cuánto te extra no.

* * *

Te me acabas
como la vela que lanza
su último fuego.
como el asomo de vida que la final
remueve al que está ya casi muerto.
¡Cómo es de extraño
escribir poemas
para alguien que fue
y que comienza a diluirse en el cerebro!

Ana María Rodas

Para evitar calamidad



Llega dormido al ventanal.

Ella sorbe los jugos.

Cuando apoya la cabeza en el abismo

él corre con los meñiques

a sus tímpanos.

Los senos, crótalos densos,

rozan rodillas, hebras del más allá.

Acantilado náufrago el dormido

por los labios que lo elevan.

No sabe por qué destino

prodigioso ha vuelto

a abrir la cremallera y desde ella

la consolación, el abandono.

Todo fiuye. Echa

a correr. Emprende

vuelo. Sublevado

elixir del derrumbe.

Duerme expulsando paraísos

como decir pájaros

sin que haya leído el jazz

de esta jauría o el de Morrison

junto al loro de un «Te quiero».

Pero la mudez medita en lo sublime.

Le hace falta esa muerte,

esa mina del asombro de amar,

ese correrse de la ecoración al infinito.

Incluso la ceremonia de la sonrisa

al lecho impone camino

de perfección. Altas arterias, carne

de encariñada luz, el centro

de una flor de magnolia. Vulva

desbordada al labio, al índice.

Ni idea ni volición ni santuario.

Sólo sorber del gondoleo de los cuerpos

su almíbar siniestro.


Pedro López Adorno

Callada obsesión



Incompletez en el festín.

Auroran incandescencias en las ingles.

Todo puede convertirse en filamento o temura,

ocaso, búcaro de orquídeas o cagajón por un orgasmo coronado.

prefieres la furia, un lecho que responda a tus ascuas,

cerezas para llegar al huracán, papaya para cuando la oquedad desprenda sus cenizas.

Todos los labios descubiertos. Berros y ostras en el júbilo.

Llegar aquí es verse condenado al fulgor.

Los pensamientos como hambruna.

Entender al dedillo la cerrazón de los cuerpos en vela.El fragor.

El miedo del silencio a cada sílaba; el miedo de cada sílaba al silencio.


Pedro López Adorno

Arder


Cuando nos besamos trituramos un ángel.

Su última voluntad será nuestro deseo.

Tiempo habrá para escupir sus vidrios de colores,

su sombrero de plumas,

barajas manoseadas por tahures y ahora

hay que hacerlo entrar,

ofrecerle licor (que él lee en la oscuridad).

Dirá sus barajitas,

su forma de guiarnos al secreto de la vieja

estación.

Dirá que el vino está hecho de hojas secas,

que puede hacer fuego con tu rostro y el mío.

(Ni un centavo de luz a su trabajo).

Cuando nos besamos desollamos un ángel,

un condenado a muerte que va a resucitar en otras

bocas.

No tengas lástima por él, solo hay que hincar el

diente

y triturar al ángel.

Abrir tus piernas blancas y darles sepultura.

Jorge Boccanera