Amante nuevo: quiero explicarte bien que entre tus ojos y mis ojos sólo hay deseo. Que tu piel blanca a veces se oscurece porque aquel que me marcó sigue aquí adentro. Que quisiera decir tu nombre .......................y no puedo
porque al abrir la boca yo recuerdo una cama distinta otros labios bebiéndose mis pechos. Y cuando lloro y me prendo a ti con tanta fuerza no es de alegría, amante. Es de recuerdo.
De acuerdo, soy arrebatada, celosa, voluble y llena de lujuria.
¿Qué esperaban?
Que tuviera ojos, glándulas, cerebro, treinta y tres años y que actuara como el ciprés de un cementerio?
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Hoy he descubierto la belleza de ser yo misma. -no, no fue así; me lo enseñaste-
Pero al hacerme mujer al mostrarme que los seres son tan libres
Comprendí que libre-yo y libre-tú podamos tomarnos de la mano y realizar la unión sin anularnos.
Por eso me apretujo dentro de mí misma hasta salir las lágrimas y en el pelo se me prende el sabor salado del olvido.
Algún imbécil dijo que el poeta es la clave del mundo.
¡Mentira! A mi sólo me queda encogerme hacia dentro y esperar ciegamente un sonido, una expresión cualquiera y que alguien donde quiera que esté emita una señal diciéndome que existo.
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los teléfonos debieran ser parte de la poesía -la poesía está llena de recuerdos- Hoy, una llamada solitaria hizo rodar de nuevo el pasado a mi falda.
Se murieron tres años casi cuatro.
Un bigote se movió sobre unos labios murmurando cosas triviales, de todos los dfas que cómo están los niños, si al fin me voy a Francia que la perra tiene tres cachorros que cómo creció Carlos.
Y el teléfono de ayer me dijo Cuánto te quiero. Cuánto te extra no.
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Te me acabas como la vela que lanza su último fuego. como el asomo de vida que la final remueve al que está ya casi muerto. ¡Cómo es de extraño escribir poemas para alguien que fue y que comienza a diluirse en el cerebro!